Ok. Trataré de ser breve.

Esta semana, después desisitir en la búsqueda de algún título que me gustara en la reducida lista de arriendos de dvds en Moviebank, y tras odiar la interfaz de búsqueda que tiene su página web, decidí volver al tradicional Blockbuster de barrio, donde no tengo deuda como en Bazuca. Aparte de encontrarme con Patricia Olivarí arrendando algo así como seis películas de estreno que seguro no verá, pero dirá que vió, creo que Blockbuster tampoco es una maravilla, el de Vitacura por lo menos. Además de la sección de interés especial, que no entiendo a qué se refiere, no hay mucho donde elegir. El recorrido por sus pasillos, es más bien corto. La gran mayoría de los estantes son estrenos lo que no significa que sean buenas películas, si no simplemente, nuevas. Estratégicamente funciona, pero si lo pensamos como una decisión curatorial, resulta extraño. El concepto de vitrina se impone por sobre el de videoteca. Además, cojea, sobre todo si en la sección de DRAMA me encontré con títulos del tipo Coyote Ugly.
En fin. Arrendé Walk the Line, un poco porque tenía ganas de ver un musical y un poco porque creo que Joaquin Phoenix es uno de los tipos más sexys (y si digo sexy y no guapo porque creo que en este caso realmente se aplica) de Hollywood. La vimos con mi padrastro antes de que partiera a Miami. Él la encontró sólo una peliculita menor, seguro porque horas antes había visto Primavera, Verano, Otoño, Invierno y Primavera otra vez. Le doy crédito por eso. No hay nada taoísta en la vida de John Cash. Aunque quizás compartan la conciencia de redención con la película de Ki-duk Kim, Cash finalmente se pasa todo un poco por el culo. Su proceso, no es interno. Se ve obligado a realizar un acto de sanación, arrinconado en un estado de límite de cordura, impulsado por agentes externos (que lo aman) y no por un llamado urgente que nacería de su propia voluntad y observación (con un afán de renovación) fruto de un arranque de ego, como en el Monje de la otra película.
De todas maneras, Walk the Line está anotada en mis libros desde ahora en adelante, como una buena película. Tiene una fotografía impecable y el guión se desenvuelve bien, sólido a lo largo del film. Hay pasajes logradísimos. Sobre todo el de la infancia de Johnny y algunos momentos de camaradería con los otros cantantes en el tour. El asunto es que, después de haberla visto me puse navegar por IMDB buscando datos del soundtrack para bajar Time’s a Wastin’, el primer dúo que cantan Johnny & June. Primera sopresa, la canción no está incluída en el soundtrack. Mal. Quizás se trata de un asunto de derechos de autor. Si bien no es un tema emblemático de la pareja porque June Carter lo lanzó a la fama junto a su ex marido Carl Smith, es uno de los momentos musicalmente más notables de la película.
Esa escena de la película se puede encontrar en youtube, y si tengo que dar un consejo es: véanla. Lo que si me llamó la atención es que en la trivia de Walk the Line, Joaquin Phoenix aseguraba en una entrevista para promocionar la película, que el mismísimo Johnny Cash lo habría elegido para representarlo tras ver su actuación en Galdiador. Ya. Pero lo primero que pienso es ¿Quién no quisiera que Joaquin Phoenix lo interpretara después de haberlo visto bajar el dedo temblando, en el Coliseo lleno de furiosos romanos, interpretando a Commodus? ¿A quién no le removió algo esa interpretación?
Entonces. Gladiador, Phoenix. Ese es, simplemente, un papel increíble. Y si lo pensamos, bastante cargado para una película que si bien necesitaba un villano, no requería del grado de perversión con que lo dota Phoenix para funcionar. O quizás sí. Quizás lo que hace a Galdiador una película interesante es justamente, el Emperador. Ambiguo, atormentado, asesino, impaciente, inclemente. A lo que voy, es que hoy, el Commodus de Phoenix se convierte en algo así como una perla. Queda ahí, en medio de la película de Scott, esperando generar reacciones. Quizás inmediatamente, quizás a largo plazo. De esto, nunca tendremos certeza.
Las perlas están ahí. Escondidas entre las cintas, asomadas entre las fotos, insinuadas en los textos. Volcadas sobre las cosas que hacemos, en aquellas ocasiones en que nos manifestamos.
No es de extrañarse, que el viejo Johnny Cash, sentado en el sillón de su casa en Tennessee, tras haber visto en su microcine particular una proyección de Galdiador se haya maravillado con Phoenix en pantalla y haya querido, así con un poco de mal gusto, con un poco de pretensión que fuera él quien lo interpretara en una película que se tardó 6 años en llegar a buen puerto.
Y de esto Phoenix se entera cuándo. ¿Cuánto tuvo que pasar para que lo pudiera contar en una entrevista? Como un logro, digo. Como algo digno de ser contado. ¿Qué distancia hay entre el momento en que Johnny Cash decide, tras ver Galdiador en que el escogido para protagonizar la cinta de su vida es Phoenix y el día en que, antes que se vaya a Miami, mi padrastro ve Walk the Line conmigo? Años. Películas atrás. Incontables segundos. Mucho tiempo después, en el minuto en que sin aviso se comienzan a cosechar, aquellas perlas que fue arrojadas con cuidado o desprendimiento. Depositadas, esperando ser descubiertas en aquellos recordados y olvidados, trabajos anteriores.

Agosto 6, 2007 a las 9:27 pm
briefly: I liked the Johnny Cash film biography also. We saw the film in a theater in El Paso, near the Texas and Mexico border. The wind was blowing with dust, and we had just visited an old Spanish mission. This added to the experience of seeing such a film while visiting a stark, desert city on a windswept mountainous border.
Also, two years ago, I took my girlfriend to Alaska, and she prefers that kind of music. So, we listened to his greatest hits while driving from Anchorage to the Kenai Peninsula. The songs of Johnny Cash go well with big landscapes and road trips.
Marzo 15, 2008 a las 2:52 am
creo que concuerdo en muchas cosas de las que dices y en otras no pero creo que criticas constructivas nunca viene de mas en estos en que todo se trata de destruir sin dejar rastro ni huella alguna