Presagio

Agosto 27, 2007

Aries 

En los meses siguientes, va a visitar un lugar desconocido que nunca imaginó. No es un lugar geográfico, sino un espacio de mayor conciencia. Se abrirán sus ojos y tendrá una perspectiva distinta. Con su mente más abierta, nada será lo mismo.

Horóscopo encontrado en una revista de domingo.


Comestibles de Invierno

Agosto 10, 2007

La brevedad es ahora un asunto alimenticio. 

César Pollo 

Ya no puedo comer como antes, porque ahora engordo. Antes mi dieta era pésima: había días en los que no desayunaba, o desayunaba un vaso de coca-cola. Había semanas en que almorzaba completos todos los días, y les agregaba tres paquetes de cheetos en la tarde. Había noches en las que me repetía el plato y así, desajustes. Llega un momento en la vida de todo joven ya no tan joven cuando el cuerpo ya no resiste sin engordar. Mi tragedia comenzó el año pasado, cuando de pronto ya habiendo dejado el cigarro, fue invierno. Engordé 10 kilos. Lo pasé pésimo.

Luego los bajé, con MUCHO esfuerzo y vino el verano y me sentí bien, me sentí capaz de cumplir con mis propósitos y me sentí cómodo otra vez, sin un bulto pesado en la guata. Sano, tranquilo. Pero hoy, la historia se repite otra vez. Fríos y lluvias que me reducen a la casa: el cuerpo se estanca. Todo lo que puedo ingerir, se vuelve inmediatamente visible.

Entonces, lo más lógico es reordenar el régimen alimenticio. Radicalmente. O no tanto. Repensar las cantidades, las frecuencias y las necesidades. Tampoco soy un mamut, así que no necesito tanto para mantener el cuerpo funcionando. Me hice, hace unas semanas, un modelo de comida diaria:

Desayuno

  • 1 vaso de leche
  • 1/2 bowl de yogurt con cereales
  • 1 uno al día
  • 1 fruta

Almuerzo

  • 1 bowl grande de ensaladas
  • 1 bowl chico de sopa
  • 1/2 porción de lo que haya de almuerzo, alguna proteína 
  • 1 fruta

(Sí, hora del té y no Once)

  • galletas de cereal (medio paquete)
  • 1 vaso de leche
  • 1 yogurt

Comida

  • Repite la lista del almuerzo, ojalá sin la proteína.

Además de eso, puedo comer todas las barras de ceral que quiera. Eh, ya. No hay nada apasionante en esa regla. De hecho, ahora la leo y pienso que mi lista es una lata. Que en verdad no disfruto el momento del almuerzo y que he aprendido, a la fuerza, a quedarme con hambre. Pfff.

Creo que lo más sensato sería comer cosas ricas. Comer chocolates, tomar coca-cola, hacerle caso a las ganas, mandar al carajo la guata, hacer de los almuerzos una ocasión para el placer y no un asunto acotado, pero. Pero. Aún así, a pesar de lo negativo, de lo estricto, estoy más conciente de lo que como. De aquello que entra en mi boca y porqué lo hace. La cantidad de hambre que uno puede tener, es al final un tema realtivo. Relativo por lo menos, cuando tienes delante un plato con lo suficiente. Lo sufuciente, lo necesario si que es una medida más real.

Estar satisefcho también puede ser subjetivo. En fin, a lo que voy es que hay resultados inmediatos, visibles y reales tras ordenar las comidas, aparte de evitar la guata: Las veces en que como poco en la noche, duermo mejor. Si no estoy lleno después de almuerzo, es más fácil recuperar el ritmo de la mañana. Tomar agua me hace ir al baño y moverme y así todo por dentro circula mejor. No sé. Pequeños beneficios a partir de lo breve y suficiente que puede ser algo menor, algo que en el fondo es una pasua: una comida.

Comer, que por agradable, distendido, placentero que sea, es sólo el intermedio, el paréntesis de lo que más cuenta en el día: efectivamente hacer algo.


The Truth is Best

Agosto 6, 2007

Menos mal que no me corté las uñas.

Pieza

Porque después de ver À bout de Souffle (1960) de Jean-Luc Godard este fin de semana, quedé con la sensación de que debía cambiar mi pieza y hubiera sido imposible hacerlo con las uñas recién cortadas. Después de ver a Patricia Franchini preguntarle a Michel Poiccard dónde quedaba mejor el poster de Renoir que estaba pegando en su pieza, comprendí que odiaba todos las postales que tengo en mis murallas. No entendí qué hacían ahí.

Terminé de ver la película enamorado de sus dos protagonistas, pensando que la Juanita Alliende es igual a Jean Seberg (mi propia Jean Seberg) y que con razón María José Viera-Gallo raya con ella, y con el film, y con todo esto que rodea a Sin Aliento. Me quedé con esa escena en la cama, después del sexo, que es sin duda la matriz de la película de Bize y de mucho cine más que vino después de ella. Una escena donde lo único que hay es diálogo. Y desencanto, y complicidad, y sensibilidad y un pequeño mundo entre los muros de la habitación y sus personajes.

Bajé a mi pieza y vi volantes de colores, afiches, recortes, posters. De fiestas en Niza, Paris, Barcelona. Vi que esa multiplicidad cromática y de idiomas que empapelaba los muros de mi pieza, no era yo. Eran agentes extranjeros que poco y nada tienen que ver conmigo. Unos decían Be Lounge, o The Ultimate Beach Paradox, Alive & Mixing, French Kiss. Y lo que leí me causó repulsión. No. No. Mal. ¿Porqué alguna vez los pegué? La mayoría de los flyers me los trajo mi hermana de un viaje que hizo a París el 2003 y en ese entonces debo haber pensado que era taquilla llenar la pieza con volantes de fiestas francesas.

Hoy ya no pienso eso. No es que ahora vaya a poner sólo reproducciones de Picasso como Patricia Franchini en la película, o quizás sí, pero el asunto es que no me había dado cuanta que ya no soportaba más esos volantes de colores, intrusos en la intimidad de mi pieza. Esta mañana decidí sacarlos todos y para eso necesité mis uñas. Por eso digo, menos mal que no las corté. Empecé por la muralla naranja, luego por la azul y terminé en la blanca. Se fueron desprendiendo unos con dificultad, otros inmediatamente. Dejaron, tras de sí, espacios que el sol no había desteñido con su formato exacto, como una sombra. Dejaron huellas de la cinta doble contacto, pero finalmente, desaparecieron.

Mi pieza se ve vacía, extraña. Pensé que iba a quedar todo mudo alrededor, ya sin la posibilidad de leer inconcientemente las frases escritas en los flyers, por eso las anoté todas y les hice un post, que está justo abajo de este. Es una lista de todo aquello que sin querer, leía a diario cuando despertaba, cuando trabajaba, antes de dormir. Frases, anuncios, fechas que memoricé y repetí como con la extraña necesidad de aprenderlas. Ahora no hay nada ahí. Quizás pinte todo blanco otra vez, o deje las huellas de la presencia de estos volantes. No sé. Pero veo que es más real así. Así.

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There’s no need to lie. It’s like poker. The truth is best. The others still think you’re bluffing, so you win.

Michel Poiccard en À bout de Souffle.


Palabras en las Murallas

Agosto 6, 2007

Pieza 

Muralla Naranja

Berto Martínez
Las Nuevas North Star de Siempre
Silicone Soul (Glasgow)
United Breakers of Lab Rok
Club Groove Presenting Another Danny Dj Franco Stephanie Ambar Club Pecado Capital
1er Edition Battle Dj Dimanche 8 Juin 2003 au Petit Voisin
Street United 4
Trop Chefs pas assez d’indiens até 2003
VI+
Puma
Alive & Mixing
3D Maske Break n’ Bass
Supa Fly!
Made in Barcelona
Juan, Por Dios!
Ford Models Europe Guest

Muralla Azul (Arriba)

Costa Azahar Presenta Benicassim 2003
Meeting Pot
Carte d’ Espagne
Folie’s Pigalle
Chloe Pulp
La mère noël existe
El Toro Restaurant
La Feria du Quartier Latin
Coup De Chauffe Lavant Scene Cognac
Ohm Dance Club
Primavera de la Plata 03
Eyes Need Sugar
Open House Opening Party
SweetHouse
Hollywood Groove
Vanity! Les Bains Chic
French Kiss Le nouvel after Incontournable
Vous avez 48 heures pour reagir
BlaBla blabla blabla
Venderi 19 Sept 03 Darling aux bains
BPM Venderi 19 Septembre

Muralla Azul (Abajo)

Kawashima
Patrik Cottet-Moine
Top Ten Deep Dish
Milkbox Experience
El Deseo
Trasnoche Viernes de Octubre
Be Lounge
Attack Flash
Tannenbaum Design
Hay secretos que matan Confesiones de una mente peligrosa
Iñigo Oruezabal Peach (Barcelona)

Muralla Blanca

Fucking Glam & Girly Ghetto
Everyday Mond Bar Familt Sopt the Tune
The ultimate on the beach paradox La Dolce Vita
B4 Elements
Les Rendez-Vous Electroniques
Festival de Marne
Japanese League
Element Electronique



En Síntesis

Agosto 1, 2007

Continuando con la intención de brevedad. 

Ladies and Gentelmen

El lunes almorcé rápido, una ensalada frente al televisor. Digo rápido por que hay días en la semana en los que simplemente, no hay tiempo que perder. Se trató de una ensalada, porque no quiero llegar a la primavera con guata (este invierno ha estado ya demasiado duro). Y estuve frente al televisor porque, aunque intento nunca mirar tele (menos comiendo), pensé que en estos 15 minutos libres que tenía, me podía reconciliar con algo de la programación del cable. O bien, estaba muy solo y necesitaba el sonido de alguien más hablando alrededor.

Me siento frente a mi mesita desplegable. Apreto el ON, desde el sillón, vía control remoto. El canal en que se prende es Vía X, cosa que no me parece ni mala ni buena, si no que pura casualidad. O más bien, no. La última persona que vio tele acá, estaba viendo ese canal. O por lo menos en este canal la apagó. Si ese alguien la dejó ahí, la dejaré ahí yo también. No lo pienso más. Ataco los berros de mi ensalada. Adivino que estoy en la mitad de 7º Vicio y definitivamente me quedo ahí. Transito mirando, entre mi bowl y la panatalla. Esperando que aparezca Gonzalo Frías a dar su clásica lata entre trailers y trailers. Ok. Su lata entretenida. Su lata apasionada. Su lata culta. Su lata sólida. Pero siempre lata. Quizás es su cara de sueño, lo que encuentro más latero de todo.

Pero no aparece él. Si no una cortina de continuidad que dice Shortcuts. Tengo 15 minutos así que el título me parece por lo bajo, oportuno. Lo que están transmitiendo son cortos de la Escuela de Animación francesa Les Gobelins. Basta con tener Quicktime, para ver en su página web algunas de sus animaciones. Brillantes. El asunto se trata aquí de, en pocos minutos, contar una buena historia. El asunto es la síntesis. El asunto es el micrometraje. O la micro entrada, para efectos de este blog. Veo cuatro o cinco animaciones demasiado ingeniosas y lindas y mi bowl de ensalada ya está vacío. Vuelta al trabajo.

Luego, en contraposición, hay noches en la semana, donde lo único que queda es perder el tiempo. Después de hacer una fotos, una serie de eventos nos llevan a Don Rodrigo, que Jaime encuentra que es como un bar de barco y que el local casi se mueve como si estuvieramos navegando. Escondo el maní debajo del cenicero. No hay espacio entre una mesa y otra, las murallas están cubiertas de papel mural oscuro. Hay un tipo al piano que canta bastante fuerte. Hay gente conversando alrededor, espejos, gente riéndo, afiches de trasatlánticos y garzones llevando bandejas llenas de copas con pisco sour, que sólo cuesta mil pesos. Somos tres. Hablamos del guión que estamos escribiendo. Que es la historia de una chica que cree que vive un proceso pero al final del día, no ha aprendido nada. Guau, que ingenioso. Aún así, se escribe.

Después llega la María Ignacia con el Jose que viene celebrando su título y de pronto, ya que somos cinco, estamos hablando de porqué los hombres hablan tan poco. Y las mujeres tanto. Y porqué las amistades entre los hombres son tan parcas y tan poco involucradas. Tan tangenciales, tan aburridas. No es una conversación sexista, si no la demanda por una explicación. Y lo curioso es que el Jose defiende que los hombres en general hablen poco, y ahora está hablando harto. Bastante. Entretenido. Parece que él entiende como una especie de resguardo y de silencio propio de la especie, esa síntesis, en contraposición al caudal de palabras con el que se comunican entre sí las mujeres.

Parece que yo lo entiendo como desgano y desinterés el hecho de hablar poco. Quizás es porque soy ansioso. Hablar poco, pero decir lo justo, como una ecuación de consenso. Y quizás es bueno aplicar esa síntesis como ejercicio, tal como en las animaciones de Les Gobelins, tartar de condensar en poco, lo mucho que se quiere decir. Esa es también, la premisa de este blog. Pero no me convence mucho el acuerdo, porque yo encuentro cierto placer en hablar. Creo que se puede adiestrar el habla, algo así como un arte, dominar la abundancia. Después ya no hablamos más y salimos a bailar y es poco lo que uno habla cuando baila. Podemos estar horas moviéndonos, con otros, sin hablar. Y ahí ya no hay síntesis, ni siquiera habla. Pero el Jose se ríe, y la María Ignacia se ríe, y la Chiqui se ríe, y yo también me río. Y eso basta. 

Basta porque, por ejemplo, hay un desconocido que sólo abre la boca para decir una estupidez tremenda, y luego hay otro, conocido, que no abre la boca en toda la noche y sólo extiende la mano para saludarme, sin decir ni hola. Veo que Jaime se ha ido, y el Jose también. Se fueron nuestros hombres poco parlantes que aún así, hoy hablaron con elocuencia. Buenas noches. A dormir. La vuelta a la casa es en silencio.

Pero cuando uno cree que ya basta de hablar, cuando uno cree que la noche terminó, justo ahí suena el celular. Contesto y nos quedamos hablando. A las seis de la mañana, con la Chiqui por teléfono, 16 minutos sin parar, aún cuando tenemos sueño y estamos agotados. Aún cuando nos acabamos de separar. Aún cuando, probablemente ya no hay nada que hablar. En síntesis, la síntesis a veces no va, simplemente, porque no puede ir.

Porque es no a lugar sintetizar las palabras. El habla. Posiblemente, como me pasó abiertamente con la televisión en el almuerzo. Necesité un zumbido, un mínimo sonido alrededor. Seguramente, para no sentirme tan solo. Ahora si que la corto. Hasta aquí no más llego

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*La foto es un trabajo de Vanessa Franklin, extraída de su exposición Ladies and Gentelmen, parte de la sección de fotografía de la Escuela de Imagen Les Gobelins.