Comestibles de Invierno

La brevedad es ahora un asunto alimenticio. 

César Pollo 

Ya no puedo comer como antes, porque ahora engordo. Antes mi dieta era pésima: había días en los que no desayunaba, o desayunaba un vaso de coca-cola. Había semanas en que almorzaba completos todos los días, y les agregaba tres paquetes de cheetos en la tarde. Había noches en las que me repetía el plato y así, desajustes. Llega un momento en la vida de todo joven ya no tan joven cuando el cuerpo ya no resiste sin engordar. Mi tragedia comenzó el año pasado, cuando de pronto ya habiendo dejado el cigarro, fue invierno. Engordé 10 kilos. Lo pasé pésimo.

Luego los bajé, con MUCHO esfuerzo y vino el verano y me sentí bien, me sentí capaz de cumplir con mis propósitos y me sentí cómodo otra vez, sin un bulto pesado en la guata. Sano, tranquilo. Pero hoy, la historia se repite otra vez. Fríos y lluvias que me reducen a la casa: el cuerpo se estanca. Todo lo que puedo ingerir, se vuelve inmediatamente visible.

Entonces, lo más lógico es reordenar el régimen alimenticio. Radicalmente. O no tanto. Repensar las cantidades, las frecuencias y las necesidades. Tampoco soy un mamut, así que no necesito tanto para mantener el cuerpo funcionando. Me hice, hace unas semanas, un modelo de comida diaria:

Desayuno

  • 1 vaso de leche
  • 1/2 bowl de yogurt con cereales
  • 1 uno al día
  • 1 fruta

Almuerzo

  • 1 bowl grande de ensaladas
  • 1 bowl chico de sopa
  • 1/2 porción de lo que haya de almuerzo, alguna proteína 
  • 1 fruta

(Sí, hora del té y no Once)

  • galletas de cereal (medio paquete)
  • 1 vaso de leche
  • 1 yogurt

Comida

  • Repite la lista del almuerzo, ojalá sin la proteína.

Además de eso, puedo comer todas las barras de ceral que quiera. Eh, ya. No hay nada apasionante en esa regla. De hecho, ahora la leo y pienso que mi lista es una lata. Que en verdad no disfruto el momento del almuerzo y que he aprendido, a la fuerza, a quedarme con hambre. Pfff.

Creo que lo más sensato sería comer cosas ricas. Comer chocolates, tomar coca-cola, hacerle caso a las ganas, mandar al carajo la guata, hacer de los almuerzos una ocasión para el placer y no un asunto acotado, pero. Pero. Aún así, a pesar de lo negativo, de lo estricto, estoy más conciente de lo que como. De aquello que entra en mi boca y porqué lo hace. La cantidad de hambre que uno puede tener, es al final un tema realtivo. Relativo por lo menos, cuando tienes delante un plato con lo suficiente. Lo sufuciente, lo necesario si que es una medida más real.

Estar satisefcho también puede ser subjetivo. En fin, a lo que voy es que hay resultados inmediatos, visibles y reales tras ordenar las comidas, aparte de evitar la guata: Las veces en que como poco en la noche, duermo mejor. Si no estoy lleno después de almuerzo, es más fácil recuperar el ritmo de la mañana. Tomar agua me hace ir al baño y moverme y así todo por dentro circula mejor. No sé. Pequeños beneficios a partir de lo breve y suficiente que puede ser algo menor, algo que en el fondo es una pasua: una comida.

Comer, que por agradable, distendido, placentero que sea, es sólo el intermedio, el paréntesis de lo que más cuenta en el día: efectivamente hacer algo.

5 comentarios para “Comestibles de Invierno”

  1. C. Dice:

    Qué curioso que la comida como dices, pueda ser sólo un paréntesis de nuestra actividad, sin embargo, que entorno a ella se generen la mayor parte de nuestros encuentros… En la oficina nos reunimos a tomar desayuno, luego hay almuerzos familiares, happy hours e invitaciones a tomar tragos ya sea para coquetear, terminar o reir … salir a comer para compartir y cocinar para, muchas veces, profundizar en algo o simplemente compartir…
    Es extraño … en una familia como la mía, la vida íntima sucede en la cocina, el amor se celebra con comida y los desamores con comida y alcohol. Extraño, no? Debe ser nuestra herencia española jajaja!

    Te mando un abrazo y cuando quieras me como una barra de cereal contigo, digo por no invitarte un copete, porque engordan!
    Muac, muac, muac!

  2. imarti Dice:

    Hay que aprender a comer, y como bien dice Jennifer Warner a los mórbidos de su programa: cambiar el hábito y adoptar un estilo de vida. Yo llevo 2 meses ya con cambio de dieta y casi 10 kilos abajo. La fórmula? ordenarse y no comer tanto carbohidrato, reemplazar, saber escoger qué comer dependiendo de la ocasión. Suena a muy propaganda herbalife o whatever, pero lo cierto es que no he pasado hambre, no me he muerto de ansiedad y he quemado grasas constantemente (que es lo que la mayoría de las dietas NO hacen). Pero también es un asunto de perder la culpa con la comida, que si te dan ganas de comerte un chocolate, hacerlo, pero sabiendo que es desde una necesidad placentera del comer, SIN culpa.
    Me parece super bien lo que estás haciendo mi bello juanis, te aconsejo solo tomar cada comida como una ofrenda interplanetaria abundante del buda que todos llevamos dentro, y lo más importante: DISFRUTARLA

  3. juanose Dice:

    Es muy cierto Marti, un punto clave es disfrutar la comida y ese es un gran objetivo en el cambio de hábito, incorporar lo nuevo como algo querible.

  4. más que nunca: Huga Dice:

    Como bien sabes elfohermano, voy a cumplir casi 5 meses en Bélgica, y justamente ayer me pesé. He subido 5 kilos. Uno por mes. Pero la verdad es que, a pesar de sentirme con la ropa apretada y no poder ponerme las cosas que más me gustan, no me arrepiento del más mínimo pedazo de camembert que me he servido.
    Primero que nada:

    1- Vivo en el país donde el producto estrella es el chocolate y la cerveza.
    2- El pan y los quesos, si bien no son ÉL producto estrella, están en el segundo lugar en la lista.
    3- En la noche, el panorama frecuente de los amigos y amigas de Louis son las invitaciones a comer. (osea no puedo cumplir la regla de comer liviano en la noche….lo siento pero no me puedo privar de comer un rico menú thai hecho en casa; o un delicioso plato típico de bélgica que consiste en choritos con papas fritas).

    Menos mal cuando llegué estaba extremadamente flaca y he podido disfrutar estos cinco meses de comer lo que realmente de me de la gana.
    Si me daban ganas de repetirme el plato me servía con placer el segundo; si me daban ganas de comerme un pita falafen en la calle me lo comía; si en italia me daban ganas de comerme en la mañana un panini de mozarella con tomate y rúcula, de almuerzo un plato de ñoquis y en la noche una piza: me los comía. Si comprábamos dos pizzas con louis, (pensando en que me comería media) y en el camino me daban ganas de comérmela entera me la comía…y así podría seguir contando mil situaciones.
    Pero toda esta felicidad y placer, como bien sabemos todos, tiene su precio.
    Y aquí estoy viendo la historia de Mahatma Gandhi comiendo un bowl de lechuga y un pequeño pedazo de chocolate belga de postre.
    Cómo muy bien dice imarti, no se trata de dejar de comer, si no de saber comer y tener hábitos de comida un poco más sanos. Creo que, el haber tenido la oportunidad de comer todas las delicias que me he servido con gran placer en mi viaje, no se me va a dar nunca más en la vida. Y por lo tanto asumo mis 5 kilos con orgullo, felicidad y decidida a bajarlos hasta nuevo aviso.
    Les mando el sitio web de un libro que es la locura, acá por lo menos, y que te ayuda a darte cuenta de cuánto alimenta, engorda y te es indiferente cada alimento.

    http://www.weightwatchers.es/WWI_Controller.aspx?Page=3000132&S=10

    Ya sabes jhonny macarroni, si te interesa te lo mando de alguna manera.

    Un beso grande svelo!

  5. Felipe Dice:

    Juano:

    Me llego un mail de Omar por su corto y de ahi salte a su blog y como me gustan tus fotos, llegue al tuyo y me encontre con esto de la comida, un tema para mi recurrente durante los ultimos meses.

    Como te habre contado, desde enero que vivo en Buenos Aires y, tal como la chica que se fue a Belgica, mis costumbres alimentarias mutaron radicalmente. En Chile tenia una dieta pisciovolactea que no encontro asidero en esta ciudad. Las primeras semanas me bati con pastas, pero me comence a sentir pesado y falto de proteinas, asi que irremediabemente cai en la carne y sus derivados. Cuento corto, de pronto me comence a obsesionar con que iba a cenar cada noche, que nuevo corte iba a probar y que mezclas podia hacer en casa con las muy buenas carnes que hay en este lugar. Para no hablar de la pasteleria o los helados, que son otro universo .

    Hace una semana sali a comer con unos amigos y me di cuenta que todos estabamos a dieta, algo divertido en un pais donde la vida social se hace en torno a una mesa. He subido casi diez kilos durante el año y temo que no me reconozcan cuando pronto vaya a Chile. Ahi hare el experimento. Nada de carne por dos meses, a ver que pasa.

    Un abrazo,

    f.

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